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Carrera á la Vaccarello

 

Sin más ruido que el de sus multitudinarios desfiles ni hacer sombra a la etiqueta para la que trabaja, el diseñador italo-belga ha dado con la fórmula duradera para la profesión de director creativo.

 

Words by Raquel Fernández Sobrín

Artículo
3 de julio, 2020

Saint Laurent Fall 2020

Los rumores circularon durante meses. Se cuestionaba el rendimiento, que la calidad pudiera volver a estar a la altura de la de antes, que la motivación fuese la del principio. Se habló de abandono, de “dejar ir”. Se mencionó, incluso, el nombre de posibles sustitutos. El tema que nos ocupa no es el fútbol sino la moda, aunque las dos industrias tienen más en común de lo que tradicionalmente se ha pensado (sobre todo porque tradicionalmente se ha pensado que coinciden únicamente en el escenario que supone el armario de los futbolistas). El año era 2016 y el jugador estrella Hedi Slimane, que llevaba desde 2012 defendiendo la camiseta de Saint Laurent. No vamos a recordar aquí su vida y obra -bastante se habla ya de él considerando lo poco que suele decir- pero sí que durante su paso por la firma francesa, además de un cambio de nombre y los suficientes retoques estéticos para que no quedase ni rastro de lo que con ella hicieron Stefano Pilati (2005-2012), Tom Ford (1999-2004) y Alber Elbaz (1998-1999), multiplicó las ventas como si hubiese dado con la fórmula de la Coca-Cola por mucho que le acusasen de hacer siempre lo mismo y de que lo mismo se pareciese sospechosamente a las colecciones de Topshop.

 

Cuando se fue muchos ya sabían que su sustituto sería Anthony Vaccarello, que entonces contaba 36 años y además de tener una etiqueta con su nombre era director creativo de Versus con el beneplácito de Donatella Versace. Vaccarello era y no era el perfect match para Saint Laurent. Francesca Bellettini, CEO de la firma desde 2013 y parte fundamental de los buenos resultados de la casa, aseguró tras el anuncio oficial del fichaje que una vez conocidas las intenciones de Slimane, el único nombre que se le pasó por la cabeza para sustituirle fue el de Vaccarello porque estaba harta de verlo escrito al lado del de Saint Laurent en los créditos de los editoriales de las revistas de moda. El look Vaccarello, muy corto y muy sexy, encajaba con en espíritu que Slimane había implantado en la maison. Si desde fuera no parecía encajar era porque no tenía el perfil de jugador estrella. Y menos mal.

Saint Laurent Spring 2018

En lugar de una ruptura radical dio la bienvenida a tres aspectos que ha mantenido: el sexo, el hit mediático por temporada y la referencia sutil al trabajo de YSL

Niki Boots Saint Laurent

Cuando presentó su primera colección en septiembre de 2016 no hubo, digamos, fuegos artificiales. No hubo Pows! ni Kapoofs! como en el Batman de los 60 (el tipo de reacción que sin duda alguien espera cuando contrata, por ejemplo, a Matthew Williams para capitanear el equipo de Givenchy), aunque sí hubo un logo de casi 10 metros colgando de una grúa en la sede de la firma en rue de Bellechasse que acogió el desfile para dejar boquiabiertos a los asistentes. En lugar de una ruptura radical con lo anterior dio la bienvenida a tres aspectos que ha mantenido hasta ahora: el sexo (nadie imaginaba a la adolescente que vestía Slimane manteniendo relaciones o, al menos, manteniéndolas en condiciones), el hit mediático por temporada (entonces fueron los zapatos con logo en el tacón) y la referencia al trabajo de Yves Saint Laurent (en esa primera colección, un vestido con estampado de leopardo presentado en julio de 1982). Comenzaba la era Vaccarello dejando algo fríos a los asistentes e indecisa a la prensa: si bien los franceses aplaudieron de forma unánime, fuera se mostraron más susceptibles. “¿Qué se ha añadido a los archivos de YSL?”, escribió Suzy Menkes. “Mal gusto. […] Definitivamente debería seguir un aspecto diferente del rico archivo de YSL la próxima temporada. Sin dejar pechos al descubierto, ¿tal vez? Lo que era rompedor en la era de Yves es ahora un aburrimiento”.

 

 

Anthony Vaccarello ha abierto un camino poco habitual en los tiempos que corren: en lugar de empezar en lo mas alto para ir desinflándose, no ha dejado de mejorar

 

Saint Laurent Resort 2020

Lo que suele olvidarse en la industria de la moda, de tanto buscar lo nuevo y el siguiente gran éxito, es que lo importante no es cómo se empieza, sino cómo se acaba. También se pasa por alto que nada muy grande y muy nuevo puede gestarse de una temporada o pretemporada a otra, pero esa es otra historia. La cuestión es que con las doce colecciones que han seguido a aquella primera Anthony Vaccarello ha abierto un camino poco habitual en los tiempos que corren: en lugar de empezar en lo mas alto para ir desinflándose, no ha dejado de mejorar. Incluso cuando parecía que patinaba ha conseguido salir airoso, como el Otoño/Invierno de 2017 que levantó con la parte de los cristales o la Primavera/Verano de 2019 a la que dio la vuelta armado con bodies y medias (con esta colección y de la mano de Juergen Teller, por cierto, nos dejó una de las mejores campañas de los últimos años). Ha dado con la fórmula de la carrera sostenible para un diseñador y con la fórmula sostenible para una firma, porque el look Saint Laurent es de los más coherentes del mercado. Así puedes ponerte los tops de encaje del verano del 18 con el smoking de la última colección Resort y el abrigo con hombreras del invierno pasado con los pantalones de látex (los mejores pantalones de látex que ha visto la faz de la tierra) del que viene. No están quemados, nadie está cansado y lo más importante: el diseñador no parece ni quemado ni cansado. Bueno, puede que eso no sea lo más importante. Lo más importante es que mientras Vaccarello seguía un camino prácticamente inédito (acompañado por Bellettini, claro) la firma no ha dejado de mejorar sus resultados, superando en 2019 los dos billones de euros.

Saint Laurent Fall 2019

 

El último anuncio de la casa, que la convirtió en la primera en desentenderse del calendario tradicional de la moda para lo que resta de este 2020, no fue otra cosa que la manifestación de su intención de seguir trabajando en su proyecto sin preocuparse de los demás. Y no hay manera más inteligente de conducirse en la vida que esa.

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