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Cita con un tiktoker

No entendía nada, así que quedé con el usuario de TikTok que hablaba mi idioma. Esto es lo que pasó.

Words by Raquel Fernández Sobrín

Artículo
17 de diciembre, 2020

En plena reflexión de recta final de año (¿ha sido uno o una década?) me sorprende llegar a la conclusión de que gran parte del tiempo que he dejado de dedicar a algunas personas (cada vez que lo pienso me doy una palmadita en la espalda porque tú lo llamas limpieza de agenda, pero para mí se ha tratado de pura supervivencia) lo he entregado a uno de los fenómenos de los últimos meses: TikTok. Lo he estudiado con fruición y a conciencia, como solo se estudia aquello que no se entiende.

Los usuarios de TikTok bailan (algunos cantan), cocinan, cuentan anécdotas (#storytime), dan consejos de salud, de maquillaje, de vida amorosa. Hacen el pino, presumen de atributos físicos, se pelean entre ellos (#beef). En dos minutos en la red social puedes ver cómo se hace más viral Charli D’Amelio, aprender a lavar bien las toallas, enterarte de lo que la gente come en un día, ser testigo de cómo un cura explica los sacramentos y ver a un farmacéutico dando pasos de bachata mientras regala consejos para no contraer enfermedades de transmisión sexual. Puedes conocer la técnica del wave o ejercitar los hombros con un (¿médico?) japonés. Descubrir la historia de un cuadro del Museo del Prado o recibir asesoramiento legal. Lo dicho, que no entiendes nada. En el capítulo que me preocupa, la moda o #tiktokfashion, el contenido se puede resumir en apología de la moda rápida (hola, Shein) y de la poca diferencia: no exagero si digo que todo el mundo viste igual.

Si tienes suficiente paciencia puede que des con tu aguja en el pajar: el tiktoker que habla tu idioma. “Cómo asistir a desfiles de fashion week”. @sircrombie, soy todo oídos. Para mi sorpresa, relata en 30 segundos lo que todos los editores  hacen antes de las semanas de la moda y desvela la herramienta profesional más fiable en la materia: Modemonline. Cuando encuentras tu aguja te aferras a ella, así que le escribí para tomar un café con la esperanza de que pudiera resolver mis dudas.

Aritz Larrabe tiene 22 años y es de Bilbao. Está cursando el último año de diseño de moda en Madrid, aunque cuando tuvo edad de decidir casi toma un camino que le habría llevado a estudiar Medicina en La Habana: “Como no me daba la nota, la idea era irme a Cuba porque soy mitad cubano por parte de madre. A la hora de la verdad me di cuenta de que no me veía abriendo en canal a gente el resto de mi vida. ¿Qué puedo hacer que me guste, que pueda vivir de ello y que lo disfrute?”. La respuesta es moda. ¿Pero cómo surgió el interés? “Mi abuela cosía, hizo su vestido de novia. A mi madre también le gusta, pero nada profesional. Fue una cosa random: hace siete u ocho años estaba indagando en Youtube y de repente me salió un desfile, no sé si era de Marc Jacobs o de McQueen. Me encantó y seguí investigando. Me tragué todos los desfiles de esa temporada del tirón. Los desfiles no son solo para ver cosas bonitas, te aportan cultura visual: los colores, los volúmenes… tiene códigos similares a los del arte”.

Hechas las presentaciones, pasemos a lo importante: ¿qué pasa con TikTok? “Es una cosa muy extraña porque todo empezó con Musically, que era una red social más limitada. TikTok es muy orgánica: cualquier vídeo se puede hacer viral. Yo consideraba que la gente de TikTok eran niños de 15 años. […] La gente está aburrida de Instagram porque su algoritmo no apoya a los nuevos creadores. Tendrías que tirarte de tres a seis meses subiendo contenido de calidad cada día para que el algoritmo se digne a sacarte en el Explora. La facilidad que da TikTok es que todos los vídeos salen en Para ti. Con el tiempo libre que tuvimos confinados, lo aburrido que está Instagram y lo rápido que es TikTok, la gente empezó a ver que sus vídeos alcanzaban miles de reproducciones. Yo también me lo hice al principio de la cuarentena, pero contenido de moda empecé a subir en julio”.

Desde entonces ha acumulado 160,8k seguidores. ¿Quien tiene seguidores tiene haters? “Sí. Pero mira, si te vas a meter conmigo por mi apariencia lo tienes fácil. Como te quieras meter conmigo por los contenidos… no tanto. Por esa parte no me han tirado hate, aunque sí me pasó cuando hice el vídeo con los plagios de Off-White. Sí te cae hate por la orientación sexual, y lo peor es que son niños. En cuanto empiezas a tener números… Bueno, me llaman Cayetano. Y los Cayetanos me insultan” -se ríe-.

 

Aritz hace distinción entre contenido y contenido de moda porque, aunque casi todo su contenido es de moda, su “contenido de moda” es a TikTok lo que High Fashion Twitter es a la red social del pajarito. Con menos veneno, eso sí. Es decir, que si Dixie D’Amelio, la hermana de la anteriormente mencionada Charli, colabora con Chanel, lo comenta y si Prada presenta su primera colección co-diseñada con Raf Simons, también. Repasa momentos históricos, enseña a distinguir falsificaciones, habla del eterno debate de la delgadez en la moda. “Yo soy consciente de que creando el contenido que creo me limito. Voy a empezar a incluir vídeos de estilo, a seguir con los vlogs…. Tengo que personalizar el contenido porque sino el espectador se queda solo con la info y no contigo”. Así que es un hombre con un objetivo: “Me lo tomo con calma. Soy y no soy ambicioso. Eso sí: soy exigente con la calidad, no subo cualquier cosa. Para mí no deja de ser una estrategia para el día que tenga que enfrentarme al mercado laboral el que me llame ya me conozca, que si saco un producto en algún momento, aparte de porque les guste, lo compren porque me conocen. Estoy estudiando diseño, pero tengo un perfil multitasking: me gusta el estilismo, me gustaría compaginarlo con lo que estoy haciendo en redes sociales, me gustaría crear una marca en algún momento. Si llego a hacerlo no pretenderé que sea un Dior. Sería algo premium porque hay un gap claro en el mercado. El fallo de muchos diseñadores es que no tienen los pies en la tierra. Les hace mucha ilusión diseñar, pero es difícil vivir de ello. Hay una parte empresarial que sostiene al proyecto de la marca”.

 

¿En qué medida ha retrasado sus planes la pandemia? “El problema ha sido que lo ha parado todo. Si las empresas están en ERTE o despidiendo a gente… ¿cómo van a contratar a perfiles como yo que acaban de graduarse? Eso sí, me ha dado tiempo. Parte lo he dedicado a la salida que para mí es TikTok. No me la esperaba, pero ahí está”. Aquí estamos nosotros también dos horas después del primer saludo. No me lo esperaba, pero aquí estamos. Hablando de Raf, de Virgil, de JW y de Nensi. De quién lo está haciendo bien y de quién lo hace fatal. A Aritz y a mí nos separan once años -los mismos que llevo trabajando en la industria a la que quiere dedicarse- pero nos unen los intereses. Puede que ese sea el secreto de TikTok, que une a personas con intereses comunes. Los boles de avena, el deseo de hacerse una rinoplastia, de saber si tiktoker A está con tiktoker B. A nadie le gusta sentirse solo.

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