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El arte de la protesta

Cinco obras de arte que deberíamos contemplar atentamente estos días.

Words by Raquel Fernández Sobrín

Artículo
11 de junio, 2020

Es momento de escuchar, aprender y actuar. Por eso parece adecuado recuperar un artículo que Clarence Lang, profesor de estudios afroamericanos del College of Liberal Arts, publicó en el blog Black Perspectives de la African American Intellectual History Society en 2016:

 

“Enmarcar símbolos y discursos -reproducidos en forma de imágenes, plataformas y demandas- es el aspecto más determinante de cualquier esfuerzo por crear un movimiento. En su versión más efectiva, aportan coherencia política y enfoque a una comunidad activista, transmiten significado y objetivos a quien los apoya o es participante potencial, moviliza a los constituyentes a la acción y equipa a los partidarios a contender por la legitimidad (y poder). Junto a estas líneas, enmarcar discursos pueden comunicar ideas insurgentes sobre los cambios que son necesarios, en lugar de simplemente sobre las reformas que parecen posibles”.

 

 

Black Girl’s Window (1969), Betye Saar

“Incluso entonces sabia que era autobiográfico”, declaró. “Habíamos tenido los riots de Watts y la revolución negra». La pieza incluye referencias a lo privado, lo público y lo místico: “Era un diario de mi vida. […]. Esta es una imagen de mi familia, de mi padre y de mi madre bailando. Desafortunadamente, mi padre murió en mis primeros años. Tuvo una infección y el hospital de Pasadena estaba segregado, así que tuvo que conducir hasta el hospital comunitario que era el único tipo de atención sanitaria que tenía la gente negra. La siguiente imagen es la muerte, la forma en que interpreté el fallecimiento de mi padre. Ahora me parece curioso que esté en el centro. Fue una manera tan dura de morir. Tenía problemas con el racismo y la segregación”.

 

 

Out of Body (2015), Tschabalala Self

“La obra es política porque está politizada, cuerpos politizados aparecen en la obra. Soy una persona política porque si no lo fuera, eso afectaría a mi seguridad y bienestar en el país. Pero no es el motivo por el que hago mi obra. Hago mi obra para dejar un documento de mi experiencia de gente que es como yo”. Self dedica su arte a explorar la explotación del cuerpo femenino de las mujeres negras en la cultura contemporánea a la vez que examina la intersección de raza, género y sexualidad.

 

The Sunflower Quilting Bee at Arles (1996), Faith Ringgold

Ringgold celebra los logros de Madam Walker, Sojourner Truth, Ida Wells, Fannie Lou Hammer, Harriet Tubman, Rosa Parks, Mary McLeod Bethune y Ella Baker. La novena mujer es Marie Simone, un personaje de ficción creado por la artista como manera de representar el futuro de esa lucha. El hombre, Vincent Van Gogh. Con esta obra no solo reconoció el legado de ocho mujeres afroamericanas, también las tradiciones de su comunidad.

Black Unity (1968), Elizabeth Catlett

En la parte de la obra que no puedes ver, hay dos pacíficas máscaras africanas talladas en la madera. Así, junto al puño, la obra simboliza a la vez la fuerza tranquila y la determinación desafiante.  Cuando Catlett la creó ya era una manera de invocar imágenes de reivindicación, sobre todo las de los atletas Tommie Smith y John Carlos, que levantaron sus puños durante las olimpiadas de Ciudad de México. El gesto ya lo había popularizado el partido Black Panther, y todavía está lleno de significado.

 

Yo Man Ray Yo (2000), Emma Amos

La artista, que falleció recientemente, exploró la identidad y cultura afroamericanas en su trabajo con una forma única de celebrar la presencia de las mujeres en ese legado. “Raza, sexo, clase y privilegio de poder existen en el mundo del arte”, afirmó. “Espero que los sujetos de mis cuadros desubiquen, cuestionen y modifiquen prejuicios, reglas y nociones relacionadas con el arte y con quien lo hace, posa para él, lo muestra y lo compra. Mi obra refleja mis investigaciones sobre la otredad que a menudo vemos en los artistas varones blancos, junto con la noción de deseo, el cuerpo negro contra el cuerpo blanco, el racismo y mi deseo de provocar formas más reflexivas de pensar y ver». Este cuadro es respuesta a la famosa fotografía Noire et Blanche (1926) de Man Ray.

 

Yo Man Ray Yo

 

Aquí una lista de 25 organizaciones que apoyan a jóvenes artistas negros a las que puedes hacer tu aportación. 

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