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Las joyas de Guillermo Pérez Villalta

El artista inaugura exposición en Madrid y colección de joyas inspiradas en sus cuadernos de bocetos con Suarez.

Words by Raquel Fernández Sobrín

Artículo
18 de febrero, 2021

Guillermo Pérez Villalta (Tarifa, 1948) se encuentra estos días feliz como un niño con zapatos nuevos. El artista o artífice, como le gusta calificarse, inaugura hoy exposición retrospectiva en la Sala Alcalá 31 (“Esta es muy interesante, a veces las de las galerías, que se hacen porque los galeristas quieren ganar dinero, son aburridas”), solo dos días después de presentar su colección de joyas en colaboración con Suarez. La firma, acostumbrada a trabajar con perfiles de nueva generación como Jason Naylor o James Jean, quería esta vez explorar el camino de la creatividad de la mano de un artista consagrado. “Comprendimos que el lenguaje de Pérez Villalta iba a funcionar espectacular en joyería. Su transgresión y a la vez su clasicismo, y su capacidad para arrancar emoción nos sedujeron” asegura Gabriel Suárez, director creativo de la firma. Para dar forma a las piezas se trasladó en varias ocasiones con Sandra Rojo (diseñadora de Suarez) a Tarifa, donde vive Villalta en la misma casa en que lo hicieron primero sus abuelos y más tarde sus padres. “Mi estudio… de algún modo me gustaría que estuviese más ordenado, pero aquello es un caos. Es un caos divertido porque yo soy muy ecléctico. Me puede gustar algo muy sofisticado y algo muy kitsch. Cosas antiguas, cosas muy modernas. Todo se mezcla, ese mundo me encanta”.

Pendientes de oro blanco, oro rosa y diamantes SUAREZ
Guillermo Perez Villalta Suarez Suit Magazine

«Tengo tal cantidad de ideas que me hubiese gustado desarrollar que a veces me da pena y me produce añoranza pensarlo»

 

En ese mundo, el equipo de Suarez dio con la inspiración en un lugar poco evidente: los cuadernos de bocetos del escritor, en los que además de dibujos recoge pensamientos y que son parte inseparable de su obra final. “Tengo dos cuadernos: el grande, que se queda en el estudio; y otro más pequeño que me llevo de viaje. Cuando se me ocurre una idea, que suele ser de noche porque tengo un poco de insomnio, la apunto en el pequeño al día siguiente. Hago un esquema. En el cuaderno grande, hago un segundo dibujo ya proporcionado. En ese proceso se me van ocurriendo más cosas. A veces creo que peco de obsesivo, de meter muchos elementos. A la hora de hacer el cuadro hay otro ‘pulimiento’, voy quitando cosas que sobran. Cuando de verdad me pongo a pintar es muy agradable porque no tengo que preocuparme de si corrijo o no corrijo porque ya está hecho el dibujo perfecto”. ¿Qué hace con aquello que no le gusta en los cuadernos? “Se queda ahí. Lo negativo es positivo luego, porque sabes a dónde conduce una cosa que termina no gustándote. Tengo tal cantidad de ideas que me hubiese gustado desarrollar que a veces me da pena y me produce añoranza pensar en ellas”. Tal vez por eso está tan contento con el resultado. “Han elegido cosas de elementos perdidos, como la inspiración en el cartel que hice para la Feria de Sevilla de 2005”.

 

«Cuando se juntan el conocimiento y la tecnología se logran cosas que para mí son increíbles»

 

Guillermo Perez Villalta en su estudio de Tarifa

No es la primera vez que el imaginario de Pérez Villalta se aplica al mundo de la joyería, pero sí la primera que se hace con unos estándares tan meticulosos como los de la familia Suarez. “En los 90 hice una colección de joyas, pero muy bastas. Los medios eran otros. De pronto, cuando vi estas, con esa perfección… me quedé fascinado. Cuando se juntan el conocimiento y la tecnología se logran cosas que para mí son increíbles”. La colección está hecha en oro blanco, amarillo y rosa -en algunas piezas combinados, lo que complica su proceso de elaboración- y diamantes blancos, diamantes Fancy amarillos (solo uno de cada 10.000 diamantes se considera tal) de la India y zafiros rosa. “Hay una a la que tengo especial cariño. No es la que más me gusta, pero le tengo mucho cariño. Es un colgante al que llamo La custodia del vacío. El anillo doble es impresionante. Las más sencillas me gustan porque tienen algo casi religioso, místico”. Con las joyas le ha pasado como con sus cuadros, que a nivel sentimental no todos valen lo mismo. “Hace años hice una donación al Centro Andaluz de Arte Contemporáneo de mil y pico obras. La propuesta era que ellos las cuidasen, pero algunas, esas que para mí son más especiales, se quedarían en mi casa. Se las dejé para una exposición y todavía no me las han devuelto. Han pasado cinco o seis años y en las paredes de mi casa siguen estando los huecos esperando. Hay dos o tres en concreto que echo mucho de menos”. Esas obras de las que habla forman parte ahora de su exposición retrospectiva. Esperemos que cuando acabe vuelvan al lugar que les corresponde.

*Puedes ver una pequeña muestra de la obra de Villalta en la boutique Suarez de Serrano 62 y la exposición “Guillermo Pérez Villalta. El arte como laberinto” en la sala Alcalá 31 de Madrid hasta el 25 de abril.

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