Please turn your phone to vertical position
to visualize correctly the website.

Marem Ladson
"La libertad en la música va muy ligada al respeto y creo que queda mucho para que a las mujeres se nos respete, se nos escuche y se nos ceda el espacio que siempre nos ha pertenecido"

Interview by Raquel Fernández Sobrín


Sentarse a hablar sobre libertad cuando se cumple un año desde que todos viésemos limitada la nuestra tiene tanto sentido como falta de él. Sobre todo, porque a pesar de lo que hayas oído desde que se decretó aquel estado de alarma, lo que experimentamos (lo que en mayor o menor medida seguimos experimentando) es algo que está en su mismo origen: que la libertad de uno acaba donde empieza la del otro. Que vivimos en sociedad y que nuestro derecho universal a caminar por la calle -y a hacerlo o no con mascarilla y en el momento que más nos convenga- no está por encima del derecho de otros a salvaguardar su salud. Las que van a tratar el tema, además, son dos mujeres sentadas en un café del centro de Madrid. Sí, la ciudad que no permitió concentraciones el ocho de marzo pero espera con ilusión la llegada de turistas en semana santa.

 



Marem Ladson (Orense, 1997) descubrió pronto que para ser libre hay que ser uno mismo y que eso casi siempre implica no ser como los demás. “Nací en Ourense y mi padre es de Nueva York, por lo que he vivido a caballo entre España y Estados Unidos. Me costó bastante encajar porque era difícil para mí verme reflejada en otros niños. Para empezar, era la única niña negra del colegio, la única que hablaba inglés, la que siempre se iba en los veranos y las navidades. Cuando volvía sentía que me había perdido cosas y, al final, desarrollar completamente mi identidad en Ourense era complicado porque no me sentía del todo española ni del todo americana. Era de los dos sitios y de ninguno”. Claro que no encontrar tu sitio fuera no significa no encontrarlo en ti mismo: “En muchos aspectos fui siempre bastante introvertida. No tímida, pero tenía mi mundo interior y me costaba expresarlo. La música se convirtió pronto en un vehículo para ello”. Antes de la música vinieron el papel y el boli. “Creo que siempre supe que escribir iba a ser algo importante. Recuerdo que nos mandaban hacer redacciones o textos en clase y yo siempre intentaba hacer algo más creativo, un poema o algo de prosa poética. Nunca tuve un diario, pero escribía sobre las cosas que me preocupaban, lo que sentía. Creo que escribir y componer se convirtió en mi refugio desde pequeña, un lugar seguro donde poder expresarme y liberarme de todo aquello que me dolía o me afectaba. Sigue siendo así, es un proceso muy terapéutico. Viendo las cosas con perspectiva, el haber sufrido bullying de pequeña, que se metiesen con mi color de piel o con mi pelo, fue algo muy duro que afectó mucho a mi autoestima durante años, y al mismo tiempo me obligó a encontrar en mí misma mi propio lugar. La música adquirió un significado muy introspectivo para mí y escribir canciones y cantar lo que siento se convirtió en una especie de exorcismo”.

 



Con algunas de esas canciones dio forma a su primer sencillo All My Storms (2017) y su primer disco, Marem Ladson (2018),  al que siguieron una intensa gira de conciertos en España y Portugal, tocando en los principales festivales y teloneando a artistas como la legendaria Cat Power. Estos días se cumple también un año del lanzamiento de su último EP, Azul, un trabajo en el que fusiona diferentes géneros, pop, folk y R&B creando, otra vez, un universo propio. La pasada primavera estaba programada su primera gira americana con conciertos en Nueva York, Los Angeles, y en el festival SXSW de Austin, Texas. “Mi vuelo salía justo el día que decretaron el estado de alarma. Tenía muchas ganas, llevaba meses trabajando y preparando todo para estos conciertos, tenía la agenda repleta y publicaciones como Billboard y NPR se habían hecho eco del EP”. Aún así, agradece el parón: “Me hacía falta ese tiempo para componer. Aproveché para leer, para pintar… tuve mucha menos ansiedad durante la cuarentena. El hecho de que todos estuviésemos pasando por lo mismo generó cierta sensación de unión o comunidad”. Volver atrás en el tiempo no es posible, pero en la vida todo llega. Desde finales de verano Marem ha retomado en la medida de lo posible sus conciertos en España, y el próximo sábado 20 de Marzo celebra uno en el marco del festival Madrid Brillante en el Teatro Reina Victoria. Una nueva ocasión para volar.

 


Marem Ladson - Suit Magazine

Marem Ladson, sobre la libertad.

 



¿Cuál es la primera imagen que aparece en tu mente cuando escuchas la palabra “libertad”?

 


Cuando pienso en libertad creo que pienso en lucha, en el sentido de que no es algo que podamos dar por sentado. La libertad es algo que tenemos que seguir trabajando y reivindicando en muchos sentidos. Pienso en todas las artistas que tuvieron que luchar por su libertad creativa -desde Billie Holiday, Nina Simone o Aretha Flanklin hasta Marisol o Cecilia-, y pienso en todas las que vendrán; en que para poder crear algo que sea honesto con uno mismo necesitas tener libertad y es algo por lo que tenemos que seguir luchando día a día.

 


¿Y la primera canción?


“Freeeeedooom” -se ríe-. En realidad, creo que es una de las mías, Círculos, que habla bastante sobre sobre la necesidad de libertad para hacer tu propio camino y el temor a que en realidad no exista tal cosa como el libre albedrío, sino que todo ya esté decidido en un plan superior. Que haya un destino que no podemos eludir, pero tampoco conocer.

 


¿Sientes que tienes toda la libertad que quieres tener?


No. Creo que nunca voy a sentirlo. Siempre tengo la sensación (y no creo que sea algo bueno) de que quiero más, no termino de estar satisfecha con lo que tengo. Siempre hay algo más por lo que puedo trabajar. La libertad en la música va muy ligada también al respeto y creo que queda mucho camino por recorrer para que a las mujeres se nos respete, se nos escuche, y se nos ceda el espacio que siempre nos ha pertenecido.

 


¿Cuándo fue la última vez que te sentiste completamente libre?


Cada vez que me subo a un escenario. Me siento en control de la situación, pienso en todo el recorrido que ha hecho cada canción desde que la escribo en mi habitación, la produzco, etc., hasta que me subo al escenario y la gente conecta con ella. Es una sensación de libertad total.

 


¿Y la última en que te sentiste falta de libertad?


Creo que la libertad está muy relacionada con cómo estamos con nosotros mismos, con nuestra salud mental, y creo que cuando más falta de libertad me siento es cuando estoy mal anímicamente. La ansiedad y la depresión pueden ser el mayor obstáculo a la hora de crear, y creo que es importante visibilizar los problemas que nos atraviesan y poner de manifiesto la importancia de la salud mental.

 


¿Cuándo sentiste o valoraste por primera vez la libertad de ser tú misma?


Me cuesta pensar en cuándo fui consciente porque siempre ha estado dentro de mí. Siempre fue más importante el sentirme libre que el sentirme aceptada o integrada. Siempre he sido consciente de que no voy a encajar en los prototipos o ideas preconcebidas que la gente puede tener sobre mí, y eso me hace apreciar todavía más mi libertad.

 


Una vez que fuiste libre para hacer algo que querías y no lo hiciste.


¡Pero eso es sentirse libre! La oportunidad de hacer algo desde tu libertad y no hacerlo es otra forma de ejercer la libertad.

 


¿Te sientes más libre cuando dices “sí” o cuando dices “no”?


Cuando digo no, porque me cuesta mucho decirlo. Nos han inculcado tanto la idea de complacer, agradar… lo tenemos tan interiorizado que tenemos que reaprender ciertas conductas y reclamar nuestro espacio, expresarnos con menos algodones. Los hombres son mucho más directos y es algo que envidio porque nunca han tenido que plantearse su lugar en el mundo.

 


Un tipo de libertad que no valorabas sin la que ahora no podrías vivir.


Siempre he valorado mucho el poder dar conciertos, pero creo que nunca había sido tan consciente de cuánto lo necesito. Hacer música y compartirla en directo me llena profundamente, no podría vivir sin cantar, sin componer, sin tocar… me hace muy feliz y es algo que nunca podré dar por sentado y de lo que siempre estaré muy agradecida.

 



En la primera imagen, Marem Ladson lleva trench de Loewe y botas Jimmy Choo / Marine Serre. En la segunda, total look de Prada

 

Fotografía: Alex Cascallana

Estilismo: Ana Rojas

Maquillaje: Isabella Ching

Peluquería: Nazaret Fernández

Asistente de estilismo: Rebeca Pacheco

 

BACK TO FEED
Related Posts Related Posts Related Posts Related Posts Related Posts Related Posts Related Posts Related Posts Related Posts Related Posts Related Posts Related Posts Related Posts Related Posts Related Posts Related Posts Related Posts Related Posts Related Posts Related Posts