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Stephanie Flockhart, Dra. en Medicina China
"Enseñamos a los pacientes que nadie va a entenderles mejor que ellos a sí mismos, a su cuerpo."

Interview by Raquel Fernández Sobrín

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Si eres usuario de redes sociales es probable que te hayas topado con algún post con las palabras “holístico”, “masaje holístico”, “gua sha”, “afirmación” o “ritual” asociados a contenido de belleza. Si sus algoritmos detectan que ese contenido te interesa, probablemente hayas visto también vídeos de gente inyectándose ácido hilaurónico o expertos en bótox con sus correspondientes imágenes de antes y después. O puede que los impactos se hayan producido en el orden inverso. La belleza, entendida aquí como la mejora del aspecto, es una de las grandes preocupaciones del ser humano hasta cuando tiene mayores problemas a los que enfrentarse. La belleza, sus rutinas y productos, tienen consecuencias directas en nuestra salud y dejarse llevar por corrientes, por esa nueva dieta o ese nuevo cosmético, puede convertirse en algo más perjudicial que una simple pérdida de tiempo.

Me compré mi primer gua sha allá por 2017 y no me importa reconocer que no hace más de un mes que he aprendido a utilizarlo -más vale tarde que nunca-, ni que la plataforma en la que aprendí tiene por nombre una onomatopeya para el paso del tiempo. Es difícil apartar la vista de la pantalla cuando lo que aparece en ella son los vídeos de Stephanie Flockhart, una doctora en medicina china con 86 mil seguidores en TikTok y 74 mil en Instagram. Igual de difícil que fue decirle que ya tenía toda la información que necesitaba para esta entrevista antes de finalizar la llamada. A veces lo que empieza siendo un masaje facial acaba convertido en un masaje para el espíritu.


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“Bueno, ¡los ejercicios funcionan!”, dice entre risas como respuesta a mi estupefacción al enterarme de que tiene 31 años. Nacida y criada en Australia, la amplitud de miras que requieren las técnicas de medicina no occidentales le vino de serie: “A mis padres siempre les preocupó la salud, me llevaban al médico si lo necesitaba pero todo tendía hacia la vertiente natural: comer bien y alimentos de calidad, ejercicio al aire libre, beber mucha agua, tomar suplementos, visitar a un naturópata. Empecé a ver a una doctora en medicina china cuando era muy pequeña, pero no sabía que lo era. Para mí era una señora mágica”. Sus padres se separaron cuando tenía nueve años y entonces se produjo un contacto más consciente con la filosofía oriental. “Mi madre tenía 42 años cuando empezó una especie de periplo de autoconocimiento. Se enroló en la escuela de arte, se unió a un grupo de meditación, descubrió el feng shui y decidió estudiar acupuntura también. Recuerdo devorar un libro enorme de medicina china y filosofía oriental durante unas vacaciones de navidad”.



El interés estaba ahí, pero los de la adolescencia son años difíciles. Empezó a padecer anorexia nerviosa a los 12 años, y a los 13 le salió su primer trabajo como modelo. “Experimenté el sistema médico occidental de primera mano: me alimentaban en el sentido físico de la palabra, me realimentaban para que mi cuerpo pudiera funcionar, pero no prestaban atención a cómo me sentía, a mi lado emocional. Me mandaron a ver a un terapeuta pero no me ayudó. Sentía que lo único que hacían conmigo era engordarme para poder devolverme a la sociedad”. Se mudó con su familia a una casa en el campo y el sentido de comunidad que encontró allí “fue la pieza que faltaba. Por supuesto, estaba muy enferma y necesitaba que me alimentasen pero, ¿no podían ser cosas complementarias?”. Aun así, dio otro giro antes de tomar su camino definitivo: “Quería ser reportera de Getaway, un programa de viajes de la televisión australiana. Recuerdo estar en una clase de noticias y sentirme desbordada con la sensación de que no estar haciendo lo correcto. ¿Qué más me llamaba? ¿Cuál era la otra constante? Por mi propia experiencia tenía mucha motivación por ayudar a mujeres jóvenes a pasar por lo que había pasado. Ayudarlas a curarse”. Naturopatía y medicina china, entonces. Hechas las presentaciones, pasemos al tema que nos ocupa.

 



¿Qué es “holístico”?


Holístico es la integración de lo físico, lo mental y lo emocional. Es como hacer zoom hacia atrás para ver la foto completa de la salud. ¿De qué forma contribuye todo lo que hago a mi bienestar? Si solo nos centramos en lo físico, digamos en darnos un masaje, operarnos o tomar medicamentos o suplementos sin tener en cuenta el bienestar mental o emocional; sin considerar qué consumimos a esos niveles cada día o cómo nos hablamos a nosotros mismos -el estrés y la opinión que tenemos de nosotros son cruciales para estar bien-, estamos ignorando muchas piezas. Holístico es la integración de cuerpo, mente y espíritu y todas las pequeñas elecciones y momentos que tenemos para y con nosotros cada día que nos ayudan a estar lo mejor posible.

 


¿Es todo lo “Holístico” que nos cuentan tan holístico como parece?


Puede haber mucho «bluf» en la industria del wellness, igual que en la del self-care, porque no son simplemente etiquetas que se ponen a las cosas. Algunas personas lo saben y lo entienden, pero es difícil porque va en contra de nuestra manera de pensar. Tendemos a segmentar las cosas: carrera o relación, carrera o salud, tener hijos o vivir tu sueño. ¿Por qué no podemos tenerlo todo? Nos resulta un concepto extraño y a veces es malinterpretado.

 


¿Cómo es el tipo de paciente que acude a consulta?


Algunos han hecho investigación previa y están informados, otros han oído a amigos hablar de la acupuntura y quieren probar. Para algunos somos la última opción, pueden venir cargados de escepticismo. Estos últimos suelen padecer mucho dolor, mucho estrés o un problema crónico. Buscan algo, pero ya han estado en todas partes. Según mi experiencia, la mayoría lo adoran una vez que lo han probado. Pueden venir, digamos, con un dolor de cuello y acabar trabajando en un rango mucho más amplio. Cambian ciertas cosas en su vida y adquieren más claridad a la hora de ver las cosas y más equilibrio.

 


O sea, que en ocasiones están preocupados por cosas que no son su verdadero problema.


Doctor Google es un gran mal de nuestra sociedad, hasta yo soy culpable. Puede desencadenar una espiral. Hay otro aspecto negativo relacionado con la manera en que las industrias de la belleza y la dietética funcionan: oímos algo sobre una nueva dieta o producto que ha funcionado a una persona y creemos que también nos funcionará a nosotros. No nos enseñan a mirarnos a nosotros mismos y a entendernos como individuos, a entender que los tratamientos pueden variar. Solo porque a 50 personas les duela la cabeza no significa que todos sus dolores tengan el mismo origen. La medicina china es muy buena en ese sentido porque trata a cada individuo como persona. Diagnosticamos en base a dónde está el paciente emocionalmente, qué come, de dónde viene…. Es una especie de trabajo de detective.

 

 

 

«Holístico es la integración de cuerpo, mente y espíritu y todas las pequeñas elecciones y momentos que tenemos para y con nosotros cada día que nos ayudan a estar lo mejor posible»

 


¿Cuáles son las partes clave que los tratamientos tienen en común?


Enseñamos a los pacientes a que nadie, ningún doctor ni ningún especialista va a entenderse mejor que el paciente a sí mismo, a su cuerpo. Que tienen una cosa maravillosa y poderosa llamada intuición, y que tienen que hacerle caso. Otra parte importante del tratamiento es que se sienten escuchados, que lo que están padeciendo no es ignorado.

 


Antes decías que te centrabas sobre todo en ayudar a mujeres. ¿Hemos empezado por fin a hablar abiertamente de lo que nos pasa?


No recuerdo tener una conversación con mi madre sobre la regla, o tener la mínima idea sobre sexo o de que hablar del tema estuviese bien. Ahora, con las redes sociales, la conversación es tan correcta que casi está de moda tenerla: el ciclo menstrual, nuestras emociones, condiciones como PCOS (síndrome del ovario poliquístico), PMDD (una forma extrema de síndrome premenstrual de la que todavía no se habla demasiado), endometriosis, problemas de fertilidad, aborto… Las mujeres tenemos más confianza a la hora de hablar de esas cosas y lo más importante: nos sentimos menos solas cuando lo hacemos.

 


¿Cuáles son los pasos de un tratamiento?


Depende del motivo de la visita. Primero está el diagnóstico, con el que intento entender cómo es su rutina. Después les doy tratamiento y les pido que vuelvan para ver cómo se encuentran. Siempre tratamos de explicarles que son tratamientos y procesos de continuidad y de educarles en el cuidado preventivo de la salud porque solo nos tratamos cuando ha aparecido el problema. Uso mucho la analogía del coche: lo llevamos a revisión cada X kilómetros sin discusión y sin esperar a que se rompa. Hay otra cosa que crucial: si alguien te promete solucionar algo en una sola visita, te está mintiendo. Todo tratamiento lleva su tiempo y soy súper clara con mis pacientes al respecto.

 


¿En que vamos a notar más todos estos meses de crisis sanitaria?


En salud mental y estrés. Por mucho que tengamos cierta sensación de comunidad gracias a la tecnología, la conexión no es la misma que en persona. Nos preocupa caer enfermos, el trabajo, el estado de nuestras finanzas… es una receta para la catástrofe. El estrés es la causa del 95% de las enfermedades del cuerpo. Como humanos tendemos a adaptarnos, pero vivimos bajo la presión de ser productivos en casa creando negocios online, aprendiendo a tocar la guitarra o a hablar otro idioma, haciendo tareas del hogar y manteniéndonos cuerdos. Cubrimos un tupido velo a la hora de discutir sobre ello y no conozco a nadie que no lo haya sufrido.

 

«Uso mucho la analogía del coche: lo llevamos a revisión cada X kilómetros sin discusión y sin esperar a que se rompa. ¿Por qué no hacemos lo mismo con nuestro cuerpo?»

 


Y hablando de presión. ¿No sentimos todos la de acercarnos al ideal de belleza que dicta Instagram?


Dentro de poco voy a presentar un curso de belleza y las estadísticas que encontré sobre el impacto de apps como FaceTune o el uso de filtros mientras lo preparaba son alarmantes. La gente acude a clínicas de cirugía plástica con sus fotos retocadas y piden que les dejen así. Yo también me he retocado, empiezas por blanquearte los dientes y la herramienta de difuminar, “editándote” un poco. Entonces empiezas a obtener validación por ello, a recibir halagos y a frustrarte y padecer ansiedad al pensar en encontrarte a gente y no tener el mismo aspecto que en tus fotos.

 


¿Hasta qué punto ignoramos los posibles efectos adversos de esos métodos invasivos?


Fue esa certeza en parte la que me llevó a compartir ejercicios en redes sociales. Durante mis estudios hice una especialización paralela en acupuntura cosmética para enseñar una alternativa natural a la cirugía y los pinchazos. Vivía en una ciudad llamada Gold Coast, con un ideal de belleza basado en el pecho grande, los labios grandes… La gente toma decisiones drásticas sobre su cuerpo basándose en la opinión de la sociedad sin tener en cuenta que la opinión de la sociedad es cambiante. Piensa en cómo ha cambiado el ideal de belleza desde los 90… No quiero señalar ni insultar a la gente que opta por esas opciones, respeto a todo el mundo. Solo quiero que sepan que existen alternativas.

 

facial massage with gua sha Stephanie Flockhart

¿Cuáles son los efectos de la cosmética holística?


En las técnicas de medicina china todo se basa en trabajar diferentes emociones y el amor propio. No se basan en la parte física, esa es la de los ejercicios y los rituales, la que puedo compartir en vídeos de entre 15 y 30 segundos. Con la acupuntura cosmética trabajas los puntos y conexiones que hay en la cara relacionados con el resto de partes del cuerpo. Hay emociones asociadas a esos puntos. Por ejemplo: las arrugas de fruncir el ceño, en medicina china, están ligadas al riñón, y las emociones asociadas con el riñon son el enfado y la frustración. Al trabajar esa zona, estás procesando también la emoción interna. Haciendo esos ejercicios cultivas también tu propia autoestima. Cultivas tu espíritu, te conectas contigo misma. De ahí el brillo posterior.

 


¿Estoy en lo cierto si digo que parte del beneficio está en parar y dedicarnos tiempo a nosotros mismos?


Sí. Los ejercicios te obligan a bajar el ritmo, a dedicarte cinco o diez minutos diarios delante del espejo. Estimulan los puntos adecuados, estas respirando mientras los llevas a cabo. Con suerte los acompañas de afirmaciones (suena cursi para los no iniciados, pero se trata de decirte que te gustan tus ojos en lugar de que odias tus ojeras mientras los haces) y transformas tu día. Después transformas tu semana y tu mes, te sientes mejor y más seguro de ti mismo. Entonces empiezas a notar cambios físicos también.

 


Podríamos pensar que Stephanie se equivocó al matricularse en periodismo. Ahora que he entendido por qué fueron sus vídeos los que me engancharon y no los de otras expertas en la materia, creo que solo confundió las señales. Es una excelente comunicadora, sólo necesitaba atinar con el campo al que quería dedicarse.


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